martes, 14 de febrero de 2017

AMSTERDAM: NOCHE CON LUNA Y NUBES


   
Mundo de tierra,           
todas las luces apagadas.
          
Cuerpo dormido del suelo,           
amada mandarina olorosa,    
       
suspendida en tu soñada ramita           
en el vergel nocturno.
[...]   
       
«Noche», Remco Campert, en Poesía experimental de los cincuenta en lengua neerlandesa. Ensayo y antología poética, Ravenswood Books Editorial (2016).

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sábado, 14 de enero de 2017

EL BANQUETE: CRÓNICA DE UN AJUSTICIAMIENTO

Novela escrita en poco más de un mes, concretamente entre mediados de septiembre y finales de octubre de 2010, si bien ha estado sometida a una revisión periódica hasta poco antes de que fuese enviada a imprenta. El banquete: crónica de un ajusticiamiento se mueve en aguas contrapuestas (posmodernismo, experimentalismo, tremendismo), y bajo el influjo de escritores como Hugo Claus, Louis Paul Boon, C. J. Cela, J. Joyce, W. Faulkner o J. Dos Passos.

«Años 50. Un misterioso personaje que responde al nombre de Domingo Rey aparece, como caído del cielo, en un pequeño pueblo de montaña: Terra Nivis. El escenario principal de la historia tiene lugar en una taberna en la que innumerables personajes se reúnen como si fuesen hormigas o abejas pululando alrededor de un panal, y así, grupal y asociativo es su comportamiento. Son seres grotescos, exagerados, pero sobre todo personas terriblemente defectuosas.  


El banquete: crónica de un ajusticiamiento es una novela de ficción que tiene lugar en la posguerra de la Guerra Civil española, si bien es una obra indefinible; puede ser una novela negra, y a la vez un thriller político; una novela coral y surrealista; una novela costumbrista e incluso fantástica; o una novela experimental que como no podía ser de otra forma, busca el experimento. Probablemente sea una mezcla de todos esos subgéneros, y si bien aparenta ser una novela netamente posmodernista, también posee todos y cada uno de los ingredientes para ser situada dentro del tremendismo, contradiciendo entonces las premisas y esencia del posmodernismo literario. 

En la novela se describe un hecho cargado de crudo realismo que se fundamenta desde la anécdota más simple como elemento creador, y con ésta construye al mismo tiempo una serie de pequeñas historias y toda la gran trama».

TEXTO DE CONTRAPORTADA


El banquete: crónica de un ajusticiamiento, Antonio Cruz Romero (Instituto de Estudios Almerienses, 2017). Fotografía de cubierta: Juan Fernández. Taberna El Gorrión (Jaén).


viernes, 9 de diciembre de 2016

POESÍA EXPERIMENTAL DE LOS CINCUENTA EN LENGUA NEERLANDESA


Poesía experimental de los cincuenta en lengua neerlandesa. 
Ensayo y antología poética, Ravenswood Books Editorial (2016)

El ímpetu de los experimentalistas dio lugar a la mejor generación de poetas en lengua neerlandesa de todos los tiempos. […] Sus formas resultaron revolucionarias, y la conmoción fue total, resultando el movimiento de renovación poética más importante y radical del pasado siglo XX. 

Poetas antologados: Hans Andreus, Ben Cami, Remco Campert, Hugo Claus, Jan G. Elburg, Jan Hanlo, Gerrit Kouwenaar, Lucebert, Sybren Polet, Paul Rodenko, Bert Schierbeek, Paul Snoek y Simon Vinkenoog. 

[...]
(oh buey sangrante de mi imaginación 
pendiendo entre dos nubes marmóreas 
gotea tu sangre sobre todas las cosas que toco  
o veo al mundo lo veo paulatinamente 
purificado y engullido en canal)
[...]

«El material del poeta», Lucebert


Crítica del poeta y crítico José Luis Morante (Pinchar aquí).

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

AMERICAN HISTORY

Ya han transcurrido unas semanas del atracón electoral de las presidenciales en EE.UU. y la posterior y merecida resaca, que ha sido proporcional a la ingesta. También hace escasos días terminé de visionar el último capítulo de la cuarta temporada de House of Cards, una serie superlativa, sin duda de las más atractivas y suculentas en el actual panorama, la mejor en el apartado político, magnífica en el perfecto reflejo del engranaje de la administración más poderosa e influyente del planeta y de la política en general; refinada y deliciosa en su estética: es sencillamente perfecta.


No he entendido nunca esa animadversión enfermiza hacia EE.UU.; ni la comparto ni mucho menos la entiendo. No comprendo el odio (me ahorro calificativos) hacia todo lo que suena a americano (del norte), o provenga de allí: aversión tan propia en estas latitudes. Los errores que puedan llegar a cometer los países (muchos de ellos interpretables), cuando tienen lugar, son perpetrados por personas como nosotros, y ello no implica hacer un todo negativo contra una nación al completo, ni contra sus ciudadanos, ni contra su historia. También la cultura lo salva todo. 

El mundo no sería el mismo sin «inventos» de la America del norte: con el jazz, o el género western, ya bastarían, por ejemplo, todo genuina y puramente americano. La cultura quedaría huérfana y mutilada sin algunos hijos de America: Scorsese, Poe, Withman, Bob Dylan, Edward Hopper, T. S. Eliot, Leonard Bernstein, Ezra Pound, George Gershwin, W. C. Williams, Guns N' Roses, Herman Melville y Moby-Dick, John Ford, Samuel Barber, Coltrane, Parker, Miles Davis, Gerry Mulligan y Chet Baker, David Lynch, Twain... Nada sería lo mismo. O la entrañable cena de Thanksgiving Day y su famoso pavo, acompañado de su salsa de arándanos y que es finalizada con un pastel de calabaza.

Y por todo ello, en este día de Acción de Gracias, he desempolvado (literalmente) de mi biblioteca tres libros sobre historia de EE.UU., tres pequeñas joyas, repletas de grabados (como a mí me gustan), y con una pequeña historia detrás de cada uno de ellos.

* Historia Biográfica de los Presidentes de los Estados Unidos
(Enrique Leopoldo Verneuill, 1885. Folio menor).


En folio menor, holandesa en piel y cartoné, y texto a doble columna. Bellos grabados, cascada de datos y emotivas anécdotas.

Detalle del sarcófago del presidente G. Washington, enterrado en Mount Vernon.

* A Brief History of the United States
(Joel Dorman Steele, 1885).


Un libro entrañable, que no es otra cosa que un manual escolar de una niña de finales del siglo XIX, en concreto de Miss Eva A. Taylor, de Battle Creek (Michigan), como ella firma en las guardas de la obra el 15 de septiembre de 1892. Y a lo largo de sus páginas se van apreciando sus personales transformaciones, pero también las del país: su letra, el paso de los años, anota muertes y subraya lugares, actualiza datos, apunta nombres, presidentes, guerras; se enamora. En el capítulo en donde se habla de la Guerra Civil aparecen dos florecitas secas. ¿Cuándo y dónde las cogería la joven Eva?



* Barnes's Elementary History of the United States Told in Biographies
(James Baldwin, 1903).


Un libro básico de historia norteamericana, pero muy intersante y hermosísimo, profusamente ilustrado cuyo desarrollo tiene lugar mediante los personajes más importantes que construyeron el país. En sus páginas hace acto de presencia la  transformación y evolución de EE.UU., refrendada en minuciosos mapas.
Curiosísimo esa especie de exlibris del propietario anterior (o primitivo) del libro, que firma en 1910 un tal Lloyd Odell, de la Chautauqua Institution, que en la actualidad aún sigue existiendo en la ciudad de Nueva York.




[...]
Ah! on Thanksgiving day, when from East and from West, 
From North and from South comes the pilgrim and guest; 
When the gray-haired New Englander sees round his board 
The old broken links of affection restored; 
When the care-wearied man seeks his mother once more, 
And the worn matron smiles where the girl smiled before; 
What moistens the lip and what brightens the eye, 
What calls back the past, like the rich Pumpkin pie?
[...]

«The Pumpkin», John Greenleaf Whittier (1807–1892)

 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

DESDE NUEVA YORK: CUADERNOS DE HUMO 13

humo (Del lat. fumus.)
1. m. Mezcla visible de gases producida por la combustión de una sustancia,
generalmente compuesta de carbono, y que arrastra partículas en suspensión.
2. m. Vapor que exhala cualquier cosa que fermenta.
3. m. pl. hogares (‖ casas).


Desconozco si el nombre de la revista Cuadernos de Humo, con sede en Brooklyn, hará referencia a la primera, segunda, o bien tercera acepción de la RAE, pero parece claro que a día de hoy resulta imposible guardar el humo, salvo con la pericia de un imposible prestidigitador de lo incorpóreo.

El humo representa lo efímero; y puede que en cierto sentido los poemas también: sólo comienzan a perpetuarse cuando palpan el papel. Es por ello que el editor de la revista, Hilario Barrero, posee ciertas dotes de prestidigitador, al que lo imagino oteando la vida desde un alto rascacielos cuando la luz decae en su Nueva York de adopción y apunta en un cuaderno todo cuanto observa, todo cuanto escucha, y todo cuanto imagina.

 

Hilario Barrero se jubiló hace un año como profesor de literatura. Es un poeta de enorme singularidad, poso oscuro, gongoriano y hermosa plasticidad, que de manera elegante y magistral también cultiva la traducción (Kenyon, Ted Kooser, Henry James) y unos exquisitos diarios (neoyorquinos) que aparecen cada dos años. La revista Cuadernos de Humo, en cuyo último número he participado, es otra forma de entender la literatura de este poeta toledano.

Recuerdo cuando fui invitado a participar en la revista de poesía La Galla Ciencia, en su número de octubre de 2015, y aún rememoro la sensación que sentí al recibirla, al pasar las páginas, oler el papel, su tinta: ¡era tan hermosa, que casi sentía miedo de tocarla! Hoy he experimentado la misma sensación; la he tocado, y la he olido (olía a las grandes avenidas de Nueva York, a sus altos cielos, a sus aguas, lo sé, aunque nunca haya estado allí sé que esa ciudad desprende ese olor); el papel inmaculado, los caracteres negros, y en el pie de imprenta la leyenda de haber sido editada en Brooklyn: Printed in USA.

La revista en sí es una pequeña joya, en donde se pueden disfrutar de una veintena de sugerentes y enigmáticos dibujos del propio Barrero, que en este caso los poetas invitados son acompañados por un par de poemas de Emily Dickinson y James Tate traducidos por él mismo. Me entusiasma haber participado un número tan bonito, el 13, y en la serie «Donde está el fuego», puesto que el fuego extingue, pero también purifica.

Hilario, gracias por invitarme a comer en tu festín de imágenes y palabras. 

sábado, 1 de octubre de 2016

DE AMORES Y TEMORES. CRÓNICAS NEOYORQUINAS, DE HILARIO BARRERO

 Y despacio, buscando la sombra, mirando la luz
que corta la acera en dos, camino a casa.

De amores y temores, H. BARRERO. Llibros del Pexe (2005)


De Hilario Barrero (Toledo, 1948) conocía principalmente su poesía, y más en concreto In tempore belli, un sobrio poemario con el que obtuvo en 1998 el Premio de Poesía Gastón Baquero, editándose un año más tarde. Los poemas que componen el poemario resultan ciertamente barrocos, con un evidente tono  elegíaco y poso oscuro. 

¿Cómo vivir de ser el contemplado a contemplar,  
de vender su hermosura a tener que comprarla,  
de ser incendio a estar petrificado,  
rebosante de vida a sentirse cadáver?

«In tempore belli» (In tempore belli, 1999)

El poeta, que vive en Nueva York desde 1978, se presentó al premio bajo el pseudónimo de Arcipreste de Brulin. Años después volví a saber de él, con la aparición de Lengua de madera, una antología de poesía breve en lengua inglesa traducida por Barrero, y que es una auténtica delicia. 

Hilario Barrero (Toledo, 1948)
Las redes sociales tienen aspectos profundamente negativos, pero otros resultan generosamente agradables. Y a través de una de éstas, le solicité amistad a Hilario Barrero, y él, con su bonhomía machadiana que incluso se percibe en el irreal mundo virtual, la aceptó, sin conocerme, aunque con tantos amigos «incorpóreos» es normal que él no sepa de mi existencia ni de muchas otras. En el último año he seguido con creciente interés sus publicaciones virtuales, brevísimos comentarios acompañados de fotografías, simulando ser haikus en prosa, las entradas de su blog, y sus sugerentes y mágicas ilustraciones: ¡he caído enamorado con las líneas, formas y colorido de sus dibujos! 

Al aire de tu vuelo

Al salir de su casa la luz se ha nublado y parece que va a llover. Dicen que es tiempo de huracanes.
 
Contacté hace una semana con el poeta navarro Alfredo Rodríguez, un especialista en diarios, dietarios, literatura epistolar, libros de memorias y similares, para que me recomendase algunos títulos de Barrero, y gracias a sus acertados consejos me he iniciado en sus diarios, comenzando por De amores y temores (2005), que cronológicamente es el segundo de ellos.

La ciudad de Nueva York es la principal protagonista de este y del resto de diarios, que salen a la luz cada dos años. En De amores y temores brota una y otra vez el recuerdo impetuoso de los atentados del 11 de septiembre, ocurrido apenas cuatro meses antes que diese comienzo el libro; y la imagen semiperpetua de aquellos días es terca, renaciendo con la ausencia de personas, de edificios, de hábitos y costumbres: el dolor hiende como una navaja aguzada. Como contraposición, hacen acto de presencia las bondades y exquisiteces de Nueva York: los paisajes, el (ahora mutilado) skyline, las conversaciones y reuniones con los pobladores nativos o adoptados por la gigantesca urbe (demostrando que a pesar de todo, no es tan desangelada como pudiera indicar su desmesura), las librerías de viejo y sus libros, las tiendas de comestibles... Y como contrapunto al contrapunto, los recuerdos de infancia y juventud de su Toledo natal.

En De amores y temores sus páginas exudan sensibilidad y romanticismo hasta por los bordes de las hojas. Describe y se recrea en el detalle; labra sobre el papel la metamorfosis de la luz derramándose sobre la infinita ciudad con una minuciosidad exquisita, cual Eliot o Dante moderno. ¡Qué bellísimas y plásticas descripciones de la luminiscencia cayendo en Nueva York! Barrero debería recopilar todos sus escritos sobre la luz para publicar un libro acerca de este tema; y otro con todas sus ilustraciones, grabados y dibujos. 

He vuelto a ver el cuervo sobre el edificio de enfrente. Así, reposando, parecía un bulto negro y deshuesado, sólo unas plumas que brillaban mojadas con la lluvia de la mañana. 

He dejado el libro profusamente subrayado (y leído en tres días); acaso hubiese sido más fácil anotarlo todo, pues sus descripciones las merecían. La vida pasada, la futura, la vejez, o el amor, dan pie a profundas reflexiones filosóficas. Demuestra de paso Barrero ser experto en el mundo de la ópera, sus cantantes, conciertos legendarios, música y libretos, y un deleite sus comentarios sobre poetas y poesía.

Pensaba esta tarde en la magia de la poesía, en la imposibilidad de definirla, de explicar cómo y por qué se escribe un poema.

Me siento identificado en esos aspectos pequeños, que para otros podrían ser insignificantes; me reconozco en sus descripciones y en la forma de disfrutar de los detalles: la visita a una librería de libros viejos, buscando poemarios, un té en una cafetería agradable, un paseo, el paisaje cambiante durante un trayecto en tren. Me resulta curioso que ese es también el estilo que le imprimo a mis diarios de Ámsterdam en este mismo blog. La literatura es esa manifestación artística de la que uno se enamora cuando te identificas con lo que se lee, pero incluso cuando no te identificas también; ahí radica su divino misterio.

Cae tan a plomo que la nieve es un campo de Castilla con una profundidad blanca y brillante.

Admito aquí que en ocasiones he curioseado en las redes sociales buscando sus bellos escritos que quizá me hubiese perdido, ansioso por leer sus delicadas frases y reflexiones, oteando como un voyeur digital al estilo de James Stewart en La ventana indiscreta, que precisamente tiene lugar en Greenwich Village.

Por la tarde comienza a nevar. Está la casa cálida, con luz de nieve entrando por la ventana. Huele a pan cocido y a manzanilla.  

Y si deciden viajar a Nueva York, no compren absurdas guías de viaje que les llevarán a lugares masificados en donde llegarán a encontrarse a su vecino del cuarto, o al compañero de trabajo; lean los diarios de Hilario Barrero, pues les descubrirá una ciudad diferente, íntima, y leerán a un autor de una sensibilidad extraña en los tiempos que vuelan. Palabras, de Barrero.

Butterfly
Miro la ventana y es casi de noche y sólo son las seis y media. Una lluvia persistente cae sobre los árboles llenos de vida y la gente que vuelve del trabajo cruza deprisa la calle.

* Todas las citas en cursiva pertenecen al diario De amores y temores. Viviendo en Nueva York [2002-2003], de H. BARRERO y editado por Llibros del Pexe (2005).

viernes, 23 de septiembre de 2016

GRECIA: GUÍA DE VIAJE PARA ANTIPOETAS Y SOÑADORES. (MANUAL PARA UN NAUFRAGIO YA PASADO)



Sí, así de largo es el nombre de este poemario, que incluye título, y subtítulo: soy incapaz de bautizar un libro de manera sencilla y breve; me sentiría mal conmigo mismo, o quizá sea un defecto, de forma. Muchos poetas, deduzco que con el mejor de los criterios, los nombran simplemente como Poemas; otros les colocan delante un número: 20 Poemas, añadiendo el infalible criterio numérico; la mayor parte de poetas le da un título de extensión media, que justifique o no el contenido; pero yo suelo otorgarle título y subtítulo, y este ha quedado registrado como Grecia: guía de viaje para antipoetas y soñadores. (Manual para un naufragio ya pasado).

 
Halkida (https://www.facebook.com/dimos.xalkideon/)
El poemario comencé a escribirlo en agosto de 2013, quedando terminado un año después. La mayoría de los poemas los culminé en el mismo viaje a Grecia, más concretamente en Atenas y Halkida; otros los fui puliendo meses más tarde. Un pequeño puñado de ellos nacieron teniendo en mente mi estancia en la Hélade. Al fin y al cabo este poemario no es sino la transcripción de un viaje, escrito a modo de cuaderno de bitácora, y ensamblado con versos y poemas con olor a mar y rocas, en donde nada puede hacerse por un naufragio que ya ha pasado... presagiado... pero que volverá a pasar, porque yo estoy apuntalado a base de ellos: no soy un náufrago; yo soy el naufragio.

El libro ha sido publicado por la editorial cacereña Letras Cascabeleras, siendo  galardonado con el segundo premio convocado en verano de 2015 por la citada editorial, que además es una activa asociación cultural en su ciudad.

Aquí tengo ahora el libro, entre mis manos, por cuyas páginas, poco más de 70, transcurre un viaje, como pasa una vida. Es una edición bonita, coqueta y amanosa (palabra que no reconoce la RAE), con apariencia de breviario. El poemario es delgado, liviano, pequeño... una guía, un manual, de un naufragio que ya ha pasado... y siento envidia del propio libro, y de lo que se describe en sus páginas, como si no hubiese sido yo quien viviese esos versos (náufrago-naufragio y Doppelgänger). Contemplo la portada, y las ilustraciones que ya son parte indisoluble del mismo: bellas acuarelas trazadas por la mano de un pintor cuya nacionalidad no es un país sino los antiguos paisajes helenos, un retratista homérico, que vive y busca la luz para pintar y para vivir: Antonio Martínez Mengual... y  siento envidia y desazón, hasta que me doy cuenta que yo soy protagonista y autor del mismo.

Sounion (http://twanight.org/)
Atrás, lejos ya en el tiempo, quedaron las piedras que le faltan a cada ruina; los pescadores pescando brumas al amanecer; el ouzo pendiendo de las cornisas de las tabernas; los pulpos colgando en la cuerda de tender la ropa; las ruinas de Sounion sostenidas por la luna llena; los lechos de oscuras medusas sobre el claro mar... la caótica e infernal Atenas como mi único paraíso, y el balcón de un hotel en Halkida como el balcón-espejismo tras un naufragio de múltiples ulises, y el regreso imposible a una Ítaca ilocalizable. Y todo esto, cincelado en los versos de un poemario.  

Grecia: guía de viaje para antipoetas y soñadores. 
(Manual para un naufragio ya pasado)


domingo, 21 de agosto de 2016

AMSTERDAM, 19/07/2016, ATARDECER

ATARDECER

Imagen del 19 de julio. La luz caía en Ámsterdam, mientras esperábamos, en la parada de un tranvía, el número 5, dirección a Amstelveen:


[...]
surgida del manto de oscuridad 
que Ámsterdam derrama sobre sí misma, 
aguardando el cadáver de alguien que espera.

«Visiones» (Poemas apócrifos. Los hijos malditos de Job, 2013)